¿Por qué imponer "backdoors" en el cifrado no es una buena idea?
¿Por qué
imponer "backdoors" en el cifrado no es una buena idea?
Recientemente se ha retomado una creciente
presión de gobiernos y otros entes para tener acceso a las comunicaciones y
datos cifrados, con fines de “mantener las capacidades de investigación y
perseguir a los delincuentes”. Esto se ha convertido en uno de los debates más álgidos
en materia de privacidad y seguridad digital. En particular, la reciente medida
impuesta por el Reino Unido—que exige a las empresas tecnológicas la creación
de "backdoors" en sus sistemas de cifrado—ha encendido las alarmas en
la comunidad internacional. La respuesta de Apple, que optó por retirar su
función de Protección Avanzada de Datos (ADP) en el territorio británico en
lugar de construir una puerta trasera, es el más reciente ejemplo de esta discusión
y de los riesgos que esta política puede traer a los usuarios.
El cifrado de extremo a extremo es una
herramienta que garantiza que la información transmitida y almacenada sólo
pueda ser leída por quienes la envían y la reciben. Esta tecnología impide que
terceros, incluidos incluso los propios proveedores de servicios (de
mensajería, telefonía, internet), accedan al contenido de mensajes, archivos y
otros datos que son compartidos. Sin embargo, gobiernos de distintos países
sostienen que el cifrado dificulta la investigación de actividades criminales,
desde terrorismo hasta abuso infantil.
En enero de 2025 el gobierno británico emitió una
“notificación de capacidad técnica” bajo la Ley de Poderes de Investigación
(Investigatory Powers Act o IPA), exigiendo a Apple que facilitara el acceso a
las copias de seguridad en iCloud a través de una puerta trasera que permitiera
a las autoridades de seguridad acceder a datos cifrados de usuarios incluso
fuera del Reino Unido. La naturaleza extraterritorial de esta medida implica
que, si se implementara, incluso los datos de usuarios fuera de esa
jurisdicción estarían vulnerables, erosionando así la confianza en la seguridad
digital en todo el mundo.
Ante la exigencia del gobierno británico, Apple
tomó una decisión alineada con antecedentes como el caso de San Bernardino (https://www.theverge.com/2021/4/14/22383957/fbi-san-bernadino-iphone-hack-shooting-investigation). Optaron por desactivar su función de Protección Avanzada de Datos
(ADP) en el Reino Unido para los nuevos usuarios, y estableció que los actuales
tendrían que desactivarla para seguir utilizando iCloud.ft.com. ADP es una función opcional que ofrece cifrado de
extremo a extremo para una amplia gama de datos, garantizando que ni siquiera
Apple pueda acceder a ellos. Al eliminar esta función en el territorio
británico, la empresa ha evitado la creación de una puerta trasera que, según
ellos, pondría en riesgo la seguridad y la privacidad de todos los usuarios.
En un comunicado, Apple expresó:
"Estamos profundamente decepcionados de que
la protección proporcionad por ADP no esté disponible para nuestros clientes en
el Reino Unido, dado el continuo aumento de las violaciones de datos y otras
amenazas a la privacidad"
Apple ha reiterado que jamás construirá una llave
maestra o puerta trasera en sus productos, argumentando que la integridad del
cifrado es esencial para proteger a sus usuarios contra ciberdelincuentes,
espionaje y otros riesgos. Este firme compromiso se remonta a la disputa del
caso de San Bernardino en 2016 con el FBI, cuando se negaron a desbloquear el
iPhone de un sospechoso de terrorismo, priorizando siempre la privacidad del
usuario theguardian.com.
La idea de crear una puerta trasera en el
cifrado, a pesar de estar pensada para facilitar la investigación de delitos,
tiene implicaciones mucho más amplias y peligrosas. Cualquier debilidad
intencionada en el sistema—por muy bien intencionada que sea—puede ser
explotada por actores maliciosos, desde hackers y cibercriminales hasta
regímenes autoritarios. Ya que cuando creas una puerta trasera en realidad
estás creando una “vulnerabilidad controlada”, pero el control de esa vulnerabilidad,
aunque nazca solo en manos de una institución que la usará para hacer cumplir
la ley, es muy difícil, si no imposible, que no caiga en manos de alguien que
lo utilice para romperla.
Esta preocupación es compartida por numerosos
defensores de la privacidad y organizaciones como la Electronic Frontier
Foundation, manifestando que el debilitamiento del cifrado no solo afecta a los
delincuentes, sino que expone a todos los ciudadanos a riesgos de espionaje,
robo de identidad y fraudes.
Esta medida tomada por el Reino Unido ya sentó un
precedente que ha motivado a otros gobiernos como Suecia (https://therecord.media/sweden-seeks-backdoor-access-to-messaging-apps
) y Francia (https://www.laquadrature.net/en/warondrugslaw/
) a imponer requisitos similares. Si un país logra forzar la creación de
backdoors, es muy probable que otros sigan su ejemplo. Esto no solo erosionaría
el derecho a la privacidad en los países afectados, sino que también alteraría
el equilibrio entre seguridad nacional y derechos individuales en el ámbito
global.
Por todo esto, imponer backdoors en el cifrado,
aunque se justifique como una medida para combatir actividades delictivas,
resulta en una peligrosa erosión de la seguridad y privacidad, tanto en los medios
digitales, como en todas las actividades del mundo físico que hacemos
dependiendo de ellos. Esto debilita la confianza de los usuarios y abre la
puerta a potenciales ataques de actores malintencionados.
Meredith Whittaker, presidenta de la Signal
Foundation, creadores de uno de los servicios de mensajería enfocada en
privacidad más respetados del mundo ha mencionado que “No existe una puerta
trasera segura" Calificado las propuestas legislativas al respecto como
ejemplos de "pensamiento mágico", en las que se cree que se puede
equilibrar el acceso gubernamental con la protección de la privacidad, sin
entender las implicaciones técnicas reales.
Apple, al retirar la función de Protección
Avanzada de Datos en el Reino Unido, envía un mensaje que esperemos sea
replicado por otros desarrolladores de tecnología: la privacidad de sus
usuarios no debe ser opcional, no debemos sacrificar la integridad de los
sistemas de cifrado para cumplir con demandas que, a largo plazo,
comprometerían la seguridad global.
Por otro lado, este enfrentamiento también
resalta la urgencia de buscar soluciones que permitan a las autoridades cumplir
con sus objetivos de seguridad sin poner en riesgo los derechos fundamentales
de la ciudadanía. Las decisiones que se tomen al respecto tendrán repercusiones
profundas para el futuro de la seguridad y privacidad a nivel mundial. Mientras
que algunos argumentan que el acceso a la información es vital para la
seguridad nacional, otros sostenemos que la creación de vulnerabilidades
deliberadas en los sistemas de cifrado abre la puerta a abusos tanto estatales
como de actores externos.
Este equilibrio se ha buscado de distintas
maneras, por ejemplo, hay quien ha propuesto la creación de un sistema “muy
restringido” mediante el cual únicamente con una orden judicial, que haya
pasado por un escrutinio riguroso y con la intervención de un organismo
independiente de supervisión, se permita a las autoridades acceder a datos
cifrados de forma puntual, limitada y con trazabilidad. Esto significaría que,
en casos concretos y debidamente justificados, se pudiera desbloquear el acceso
a información específica. Pero ¿cómo hacer esto sin comprometer la fortaleza
del cifrado para todos los usuarios? ¿Quién sería un ente “imparcial” que pueda
llevar la supervisión y control de esas acciones? Sabemos que a nivel mundial
existen gobiernos completos que a ojos de otros gobiernos sus acciones son
criminales y terroristas.
Otros han propuesto esquemas y servicios de
mensajería que establezcan abiertamente a qué gobiernos o entidades les
conferirían capacidades de supervisión o apertura de cifrado, incluso usando
certificados con un tiempo de caducidad. Así “por lo menos podrías elegir que tipo
de ente podría acceder a tu información”. Pero ¿Por cuánto tiempo?,¿Todo aquel en quien
confiabas hace 5 años sigue siendo de confianza para ti?. Además que esto
llevaría a segmentaciones mucho más fuertes en los ecosistemas conectados, lo
que parece incompatible con actual estado de comunicación global.
No es una solución sencilla, por lo tanto
requiere de análisis e implementaciones profundas, tanto a nivel técnico como
político, una solución apresurada puede traer consecuencias graves para la
privacidad y seguridad, así que hacerlo en este momento me parece que puede no
ser la mejor idea.
Comentarios
Publicar un comentario