Voto electrónico 2022
Voto
electrónico 2022
En un par
de ocasiones previas he escrito sobe le voto electrónico (https://www.pcoronaf.com/2019/02/voto-electronico-2019.html) sin embargo cada vez que se acercan
las elecciones, la situación electoral se pone tensa y regresa a mí el motivo
para escribir sobre este tema tan controversial.
Déjenme
empezar por el final (Tl:dr)
Las urnas y
voto electrónico no son el problema, el problema es de confianza y bajo el
panorama actual, donde la desconfianza es lo que impera, necesitamos sistemas y
esquemas de votación que generen más confianza para la gente en general (no
menos) y para que alguien confíe en algo debe entender cómo funciona o confiar
en quién lo administra, desarrolla y opera. Como esto segundo choca con el
problema de confianza que ya mencioné; y entender la tecnología no es fácil ni
obligación de nadie, es conveniente ser muy prudentes con la implementación de
cualquier sistema de votación o urna electrónica.
Pero vamos más
a detalle de este tema. El problema no es la tecnología, desde hace mucho año
se han llevado acabo proyectos para implementar de manara controlada la urna
electrónica, por ejemplo en las elecciones 2020-2021 en Coahuila y Jalisco se
hizo uso de estas unas para un número reducido de casillas, con resultados
favorables (Urna Electrónica - Instituto Nacional Electoral
(ine.mx)). Pero
esto no es algo nuevo, desde 2001 se han llevado acabo proyectos polito, en
conjunto con organizaciones de la sociedad civil, universidades públicas y
privadas, empresas y autoridades electorales. En las elecciones de 2009 en la
ciudad de México se instalaron 40 casillas que recibieron los votos y fueron
computados a través de urnas electrónicas, también con buenos resultados.
Por otro
lado el marco jurídico establecido en las leyes electorales ya ha habilitado el
uso de estas herramientas, como el ACUERDO
del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, por el que se aprueban
los Lineamientos para instrumentar el Voto Electrónico en una parte de las
casillas de los Procesos Electorales Locales de Coahuila e Hidalgo 2019-2020: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5583119&fecha=30/12/2019#gsc.tab=0
y los pilotos realizados, que han demostrado consistencia. Pero comenté este no
es un problema tecnológico, sido de credibilidad. La gente no tiene ninguna responsabilidad
ni obligación de entender la tecnología, ni los riesgos asociados o los controles
que dan certidumbre al proceso. Si una persona no está familiarizada con el uso
de la tecnología o le causa desconfianza su implementación en el proceso democrático,
no es su obligación entenderla ni aceptarla. Es la obligación de los que hemos desarrollado,
implementado, investigado, entendido o difundido la tecnología, hacerla accesible,
entendimiento y que le brinde seguridad y confianza a los usuarios. Eso no sucede
por decreto.
Es fácil escribir
estas líneas desde una computadora o teléfono, se todo en un hogar que cuanta con
internet, electricidad y habiendo tenido la oportunidad de estudiar y trabajar en
temas relacionados con tecnología. En México si bien el porcentaje de adopción y
uso de Internet es de 75.6% de la población, según el último estudio de la Asociación
de Internet de México: https://irp.cdn-website.com/81280eda/files/uploaded/18%C2%B0%20Estudio%20sobre%20los%20Habitos%20de%20Personas%20Usuarias%20de%20Internet%20en%20Mexico%202022%20%28Publica%29%20v2.pdf
, la democracia requiere considerar a todos, no sólo al 80%. Además ese alto porcentaje
de usuarios no significa que todos confiarían en la tecnología, en especial para
los procesos de elecciones donde los antecedentes de muchos años atrás incluyen
problemas, caídas de sistema, errores humanos, abusos de autoridad, evasión de las
medidas de restricción publicitaria, etc.
Basta con ver
cuánta gente se queja de que “hackearon a su banco” cuando en realidad el usuario
publicó su información personal, estados de cuenta, recibos de nómina, fue engañado
para proporcionarle al atacante sus credenciales o realizar un depósito para recibir
la herencia de su primo perdido en Arabia. Por eso la concientización y el entendimiento
de cómo opera la tecnología, así como de las amenazas existentes, es un punto crucial
para que el proceso funcione.
Instalar 42
mil casillas para una elección federal es una tarea co obligada, que requiere de
capacitadores, voluntarios, materiales, logística, lugares y muchos recursos. De
entrada suena que poner casillas electrónica es la solución, pero cuando debemos
considerar que cada casilla debe ser desarrollada a la medida, tanto an su software
como en el hardware, auditada, sellada, transportada de manera segura, instalada
y operada en lugares que pueden estar a 4 horas de la ciudad más cercana, la tarea
ya no es tan fácil. Por eso la adopción del voto electrónico ha sido y será paulatina,
primero en las grandes ciudades donde la logística es más sencilla y el nivel de
adopción tecnológica es mayor, para poco a poco ir permeando en confiabilidad y
credibilidad a más lugares, pero esa credibilidad no se gana de forma gratuita,
para que los votantes en general confíen en la tecnología usada necesitamos varias
consideraciones:
-
Como
mencioné en los artículos anteriores, qur se preserve la anonimidad que garantiza
el voto libre y secreto. Para eso ya existe tecnologías que permiten por un lado
autenticar a la persona y por otro registrar su voto, para que no pueda ser asociado
el registro de su autenticación a través de proceso de identificación, con su intención
de voto, ya sea por el tiempo en qie se realizaron ambas, el orden o algún otro
dato que pueda relacionarlos. Estas herramientas incluyen la anonimización y disociación
de información, el cifrado homomórfico (https://ciberseguridad.com/guias/prevencion-proteccion/criptografia/cifrado-homomorfico/
) la infraestructura de llave pública (https://techinfo.wiki/infraestructura-de-clave-publica-pki/
) e incluso la investigación y pruebas con tecnologías como blockchain (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Cadena_de_bloques
) y algoritmos de cifrado cuántico
-
Que
la tecnología tanto de software como de hardware sea desarrollada por instituciones
que ya tengan credibilidad ante la población. Comúnmente se ha realizado en conjunto
con instituciones de educación superior, centros de investigación y organismos internacionales,
está es una buena práctica y debe mantenerse.
-
Que
exista transparencia sobre los procesos de contratación y asignación de los proyectos,
así como para seguimiento, mantenimiento y logística asociados
-
Que
las herramientas de software libre o de código abierto, que en muchos casos han
sido señaladas como ideales para estos procesos, también tiene vulnerabilidades,
errores y son perceptibles a ataque similares a los que reciben las herramientas
propietarias. Esto no quiere decir que no deban usarse, sólo que independientemente
si se usa software propietario, libre, de código abierto o alguna mezcla, deben
realizarse procesos de diseño, basado en prácticas de desarrollo seguras, definición
de lineamientos del tipo de lenguajes, librerías, bases de datos, protocolos, aplicaciones
que son aceptables, así como la realización pruebas de seguridad e integridad a
los sistemas, registro y revisión de bitácoras de los sistemas y auditorías pre
y post operación (más sobre esto adelante)
-
Que
una solución debe ser al menos igual de confiable que su alternativa por lo tanto,
cualquier opción que reemplace los votos en papel debe proporcionar igual credibilidad
y confianza para la población. Esto no es sencillo cuando todos los días escuchamos
de vulneraciones de seguridad, errores en los sistemas, fraudes y robos de información.
Pero sí existe tecnología que puede ser igualmente confiable, pero requiere no sólo
de que exista, se desarrolle y adopte, sino que la gente la entienda y confíe en
ella. Confiamos en el papel porque lo hemos usado para otras cosas que no nos la
votaciones, podemos tocarlo y entendemos cómo funciona su llenado, almacenamiento,
conteo e incluso su destrucción, pero en las nuevas tecnologías no forzosamente
sucede así y la responsabilidad de explicarlo en términos que sean entendibles para
todos, que generen confianza y seguridad en la población, está a cargo de quienes
hoy en día decimos entenderla mejor y aplicarla
-
Sumando
al punto anterior, las soluciones de voto electrónico, por lo menos en los primeros
años (y estoy hablando de los primeros 10 procesos por lo menos, esto es como
30 años al menos), es conveniente que cuenten con un testigo en papel de cada voto,
de forma que ante la duda, problemas o cualquier necesidad con fundamento jurídico
de corroborar los resultados arrojados por el sistema, pueda verificarse que son
consistentes con los votos en papel
-
Realizar
pruebas en cada una de las etapas de desarrollo, llevadas a cabo por entes independientes
y siguiendo prácticas aceptadas y madurado por los expertos nacionales e internacionales
-
Que
el diseño del sistema considere el registro en bitácoras de cada una de las etapas
del proceso, desde el desarrollo, pruebas, inicialización de las bases de datos,
instalación física de casillas, inicio lógico del sistema, apertura de casilla,
autenticación de votantes, registro de intenciones de voto, votos nulos, conteo,
consolidación, procesamiento de datos, incidencias
y demás eventos que influyen antes, durante y después de la jornada
-
Que
se realicen auditorías a todo el proceso de votación electrónica, desde la definición
de lineamientos y prácticas de desarrollo seguro, diseño del sistema, mecanismos
de autenticación de los votantes, ensamble y construcción de los equipos físicos,
desarrollo del software y herramientas de soporte, integración con el hardware,
pruebas de diseño, desarrollo, integración, implementación, despliegue y soporte,
así como auditoria de las bitácoras posterior a la jornada electoral
-
Que
se conserven los registros en bitácoras, testigos en papel y otras evidencias que
brinden certidumbre para procesos de revisión auditoría, dictaminación o resolución
de controversias
Estas actividades
y consideraciones han sido tomadas en cuenta, en mayor o menor medida, en las implementaciones
piloto que ha habido a nivel federal por el INE y a nivel local por los OPLEs, pero
debemos tomar en cuenta que la tecnología avanza rápidamente y todos los días se
coticen nuevas herramientas, vulnerabilidades, controles y mecanismos que deberán
ser a su vez probados y auditados, además que la implementación a escalas más grandes
tiene otras complicaciones logísticas, de contar con personal calificado y suficiente
en todas las entidades donde se implemente, así como capacidades de transporte,
conexión y soporte técnico.
Un caso interesante
de aplicación exitosa es la implantación de voto por Internet para mexicanos en
el extranjero, para las votaciones federales de 2021, pero es muy importante señalar
diferencias significativas con el voto electrónico para la población en general.
La primera diferencia es el número de votantes y su dispersión geográfica, ya que
antes del voto electrónico por internet para mexicanos en el extranjero se contaba
con el voto por correo postal. Éste requiere de un proceso de inscripción previa
a la votación, extra al del registro federal de electores que emite la credencial
para votar, con este registro la persona define una dirección postal en el extranjero
donde recibirá por correo postal las boletas e instrucciones para emitir su voto,
para posteriormente enviarlas de regreso en un sobre cerrado en días previos a la
votación, para su registro y cómputo. La solución de voto por Internet tenía que
ser al menos mejor que su alternativa en papel, si bien al votar por Internet podía
haber dudas sobre que la persona del otro lado de la pantalla fuera quien dice ser,
o que alguien pudiera tratar de interceptar y alterar el mensaje, hay que considerar
que estos mismos problemas aparecen también en la solución en papel y con el uso
del correo postal. De hecho existe un registro más fidedigno de la autenticación
de la persona en el voto por Internet y el mensaje viaja cifrado, de manera que
no puede ser abierto o interceptado en el camino, cosa que es más factible que pase
en el voto postal. En este artículo podemos encontrar un buen estudio conciso sobre
cómo el voto electrónico por Internet para mexicanos en el extranjero, fortalece
la democracia: https://www.informatica-juridica.com/wp-content/uploads/2021/10/JLCS_VotoElectro%CC%81nicoInternet_Final.pdf
De esta manera
si bien esta implementación fue exitosa y utilizada por un número considerable de
mexicanos residentes en el extranjero, las condiciones son muy distintas a las de
una casilla local, donde la boleta no viaja por correo postal ni cambia de manos
antes de entrar a la urna, o donde el volante está físicamente en la casilla y puede
ser identificado por los funcionarios. Así que si bien hay buenas prácticas y lecciones
que se pueden adoptar para el voto electrónico en general, no son las únicas.
Es importante ver lo que hacen otros países para buscar las lecciones parendidas y evitar errores que se han cometido, aquí un texto creado por un experto en votaciones elecctrónicas en Estados Unidos:
Securing the Vote: Protecting American Democracy |The National Academies Press (en inglés)
En resumen veremos que una clave es el tema de las auditorías a los sistemas, tanto previas a la jornada electoral que incluyen la evaluaución del la arquitecctira, diseño y programación del sistema, como posteriores para evaluar las bitácoras funcionamiento y registros de los sistemas e interacciones.
De la misma manera, en Brasil, que tiene un sistema de voto electrónico implementado desde hace años, han creado y mantenido mecanismos de auditoría y supervisión, sin embargo sigue habiendo algunos cuestionamientos sobre la posible desanonimización de la intención de voto, así como en el proceso de autenticación de los votantes, que podría tener vulnerabilidades que lleven a votos irregulares.
TSE disponibiliza espaço para análise dos códigos-fonte dos programas do sistema eletrônico de votação — Tribunal Superior Eleitoral (en Portugués).
Ambos países, tanto Brasil como EEUU han impleentado estos sistemas y aceptado las posibles vulnerabilidades, lo que va en detrimento de la credibilidad del sistema completo, pero se ha vuelto el estatu quo y tiene que ser ponderado también con la cultura de civilidad y electoral de cada lugar, pero en nuestro caso donde el sistema se ha creado de manera que todos puedan tener la mayor certidumbre posible (ciudadanos, partidos, organizaciones sociales y gobierno) y basado en la desconfianza entre unos y otros, es importanate no solo contar son las herramientas tecnológicas adecuadas sino de certidumbre, supervisión y vigilancia para no perder lo que ya hemos ganado.
Si queremos
dar seguridad a los usuarios el camino debe seguir siendo a través del diálogo,
la transparencia y la concientización sobre los beneficios y los riesgos del uso
de la tecnología. Ayudando a traducir en un lenguaje claro y al alcance de los votantes,
los principios, herramientas y controles que brinden seguridad y confianza en el
proceso.
Estoy seguro
que hoy contamos con tecnología, herramientas y procesos que pueden hacer el proceso
seguro, pero para que sea confiable, no debo ser yo ni los expertos en informática
o ciberseguridad quien lo diga, sino los ciudadanos en general los que juzguen,
critiquen, comenten y confíen en el sistema. Eso toma tiempo pero también estoy
seguro que ese tiempo llegará y que se están tomando las precauciones y previsiones
necesarias para que su adopción y aceptación vaya en crecimiento.
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