La exquisita habilidad de resumir un pensamiento en 140 caracteres o la falta de profundidad en el pensamiento para escribir más

La cultura post moderna en la que vivimos nos ofrece todo “light”, refrescos, comida, computadoras y hasta pensamientos. El esfuerzo ya no es una necesidad sino un lujo, un lujo que pocos se dan hoy en día. Ante este escenario encontramos el gran éxito de Twitter, una red social que promueve como una de sus principales características el uso de 140 caracteres para transmitir mensajes.

Antes que nada quiero aclarar que no demerito la gran creatividad y capacidad de sintetismo de muchos para resumir grandes ideas y propuestas en unas cuantas palabras, pero no dejo de cuestionarme: ¿no nos estamos quedando solo con “los titulares” de la información?

Es muy atractivo y hasta sexy el condensar la información a ese grado, pero sobre todo cuando hay información de respaldo; cuando las ideas resumidas, en verdad son eso, un resumen de otra más profunda. Pero si la única idea es la expresada dentro de los 140 caracteres me resulta superficial y fútil, no por lo corto del mensaje sino por la falta de contexto y la despersonalización que un medio electrónico de por sí conlleva. Pero como dije al principio, esa es una de las banderas de la cultura post moderna: mantener relaciones, pensamientos e ideas superficiales e impersonales, dado que éstos requieren de un esfuerzo menor y sobre todo permite enfocarnos principalmente en la “envoltura” de las ideas y personas, no así en su trasfondo.

Obviamente está por otro lado la gente que transmite sentimientos dentro del límite de caracteres, pero ¿no es también una forma de reducir nuestros pensamientos y sentimientos a una versión “light”?

Inmediatamente viene a mi mente la imagen de la caverna de Platón, donde los esclavos atados y forzados a ver solamente a la pared de la caverna, podían ver solo las sombras de las mismas. Cuando uno de ellos pudo escapar y conocer el mundo, se dio cuenta que esas figuras monocromáticas y planas que veía en la pared, eran en realidad el reflejo de objetos que tenían formas, volumen, texturas, colores y movimientos en varias direcciones, que su visión del mundo había sido muy acotada. Cuando trata de explicar a los demás (que siguen atados y solo pueden ver la pared) ellos no entienden de qué habla, en su cabeza no cabe que puedan existir tales cosas y no tiene sentido ni siquiera pensar en ellas, prácticamente lo “tiran de loco”. ¿No estaremos atándonos nosotros mismos y limitando nuestra visión a la pared de la caverna?

Existen escritores, artistas, informadores, reporteros y todo tipo de profesionistas que utilizan la famosa red social como un escaparate para dar a conocer artículos, libros, obras y todo tipo de contenidos que han creado, a eso me refiero con que las ideas resumidas en 140 caracteres son grandiosas cuando detrás de esa pocas palabras existe todo un mensaje en el cual nos podemos sumergir y compartir, o rechazar y polemizar al respecto.

Cuando un escritor promueve su más reciente obra por medio de una frase de 140 caracteres, creativa, innovadora y atractiva, invita al lector a que se adentre en la idea y busque conocer más acerca de tan interesante concepto. De la misma manera un informador o reportero que sintetiza una noticia en esos 140 caracteres, nos invita a entrar a leer más acerca de ella, ya sea por interés, morbo u ocio, pero nos adentramos en una historia más allá del tuit. O por lo menos algunos los hacemos, digo algunos porque existe mucha gente que ve un tuit con el titular de una noticia que parece interesante y por ese hecho lo retuitea sin siquiera haber leído la noticia. Sigo pensando que un día voy a mandar una liga a una página en blanco y la referiré como un título pegajoso para ver cuánta gente lo reenvía.

Peor aún, están aquellos que no se toman la molestia de corroborar la información que reenvían y mucho peor los que toman la nota como si fuera suya y la publican. Hace poco hubo un caso de una noticia que afirmaba que Samsung le pagaría a Apple la multa de 1 billón de dólares impuesta por el juicio de patentes, en monedas de 5 centavos, la noticia empezó a circular por Twitter y rápidamente los oportunistas de páginas de noticias la hicieron suya, de hecho sin citar la fuente original. El caso llegó hasta páginas de otros países (la nota se originó en México) y otros idiomas. Si hubieran citado la fuente original y se hubieran tomado la molestia de leer con atención habrían notado que provenía de una página de noticias ficticias que ahora se mofa (y con mucha razón) de todos aquellos que quisieron robarles la nota.

Por eso decía que nos quedamos con “los titulares” y le restamos importancia al contenido; lo que vende es el título morboso de la nota, el contenido es tan poco importante que ni siquiera lo leemos, aunque si lo leemos no lo cuestionamos y si de casualidad lo cuestionamos, no revisamos otras fuentes para asegurarnos de su veracidad. Sin embargo estoy seguro de que hay gente que está ávida de contenidos e información y que sí le interesa contar con un nivel de profundidad mayor, que no solo quiere recibir información sino que le interesa expresar su opinión más allá de un simple sí o no, ¿cierto?

En contraste, cada vez leo más gente que dedica su tiempo, mucho tiempo, simplemente a tratar de generar frases pegajosas que sean “retuiteadas” por mucha gente, pero que en mi opinión tienen muy poco aporte mas allá del entretenimiento. No estoy seguro que los autores vean sus obras de 140 caracteres como mero entretenimiento, además hay que considerar que sus seguidores los ven como verdaderas lumbreras.

Considero que debemos dar especial atención y seguir a la gente que se preocupa por ahondar en el conocimiento, por ir más allá de las fronteras que el entendimiento actual nos ha impuesto, y dar un crédito muy especial a quien desarrolla estas nuevas ideas y además es capaz de resumirla en 140 caracteres para poder interesar más fácilmente y a más gente en ella. O dicho de otra forma, no es que diga que no hay que usar Twitter, de hecho soy asiduo cliente. Pero si alguien se considera escritor pero lo único que escribe son tuits, tiene de escritor lo mismo que yo de científico por arreglar aparatos y escribir pseudo-ciencia en mi blog.

Por último, no olvidemos que las redes sociales son solo un medio para interactuar en esa SOCIEDAD, pero que la sociedad sigue estando allá afuera y no solo dentro de las redes sociales, y menos en una donde la capacidad de expresar e interactuar con los demás está limitada a 140 caracteres.

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